21
Apr

La importancia de compartir el Evangelio

Estoy totalmente de acuerdo en que la fe se tiene que demostrar mediante las obras. Para los no cristianos evangelizar, no son obras, pero para los que somos cristianos somos conscientes de lo importante que es, del mandato que nos dio Jesús de predicar el evangelio, de lo que piensa Dios mismo de aquellos que predican el evangelio:

13 Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.

14 ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?

15 ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: !!Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!

Romanos 10:13-15

Ahora bien predicar sin la obediencia a Dios no producirá fruto, pues es el Espíritu Santo el que hace posible que las personas se conviertan. Volviendo al versículo anterior ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados?. Si la presencia de Dios no está en una persona será muy dificil que convierta a otras personas. Podrá poseer todo tipo de conocimiento Biblico y filosofico para rebatrir toda clase de argumentos que se levante en contra de Dios, pero no le serán suficientes. El rey David lo conocía muy bien, pese no saber que existía Dios padre, Dios hijo y Dios Espíritu Santo:

11 No me eches de delante de ti; y no quites de mí tu Santo Espíritu.

12 Vuélveme el gozo de tu salvación; y el espíritu libre me sustente.

13 Entonces enseñaré a los prevaricadores tus caminos; y los pecadores se convertirán a ti.

Salmos 51:11-13

Lógicamente si una persona predica, pero no hace lo que predica no estará agradando a Dios y ni siquiera será salvo. Eso pasa por manifestar el amor al projimo y ayudar al que tiene necesidad de lo que sea, pues Jesús dijo que si ayudamos a estas personas es como si le estuviesemos ayudando a Él. Incluso dice la Biblia que algunos hospedaron a Ángeles sin saberlo.

21 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.

22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?

23 Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.

24 Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.

25 Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.

26 Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena;

27 y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.

Mateo 7:21-27 

Aunque si las personas a las que predica no quieren creer no habrá nada que hacer porque esto mismo le ocurrió a Jesús, que no pudiendo negar los milagros que veían se los atribuyeron a Belcebú, un principe de los demonios.

25 Bástale al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su señor. Si al padre de familia llamaron Beelzebú, ¿cuánto más a los de su casa?

26 Así que, no los temáis; porque nada hay encubierto, que no haya de ser manifestado; ni oculto, que no haya de saberse.

27 Lo que os digo en tinieblas, decidlo en la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde las azoteas.

28 Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.

Mateo 10:25-28

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